LA DEMOCRACIA CRISTIANA

La Democracia Cristiana es un movimiento de ideas que tiene una finalidad y un proyecto de sociedad por construir, fundado en valores y principios. Postula una visión del hombre, la sociedad y el mundo basada en el Humanismo Cristiano.

            El Partido Demócrata Cristiano es la organización política de las personas que comparten el ideario demócrata cristiano. Se unen en torno a un proyecto, un programa y una organización destinados a la construcción de una sociedad personalista y comunitaria.

            Es demócrata porque postula que la base de la convivencia civilizada es el respeto a la persona y la opinión de los demás. Así, para poder conducir a la sociedad hacia el objetivo que se ha trazado, la Democracia Cristiana apela al convencimiento por razones y no por la imposición de la fuerza. El pluralismo, expresión política de la tolerancia, se encuentra mejor garantizado en el régimen democrático, al que los democratacristianos adhieren plenamente.

Es cristiana porque el mensaje profundo que promueve se identifica con la concepción cristiana del hombre. Sus principios, valores y doctrina, se inspiran en el mensaje evangélico, en cuanto constituye la visión (concepción) que otorga la dignidad más plena a la persona humana.

            La Democracia Cristiana se funda el día 28 de julio de 1957. Una vez logrado el acuerdo respecto de los principios ideológicos fundamentales, representantes de la falange y del socialismo cristiano del partido conservador, se encontraron en el salón de honor del Congreso Nacional para fundar oficialmente el Partido Demócrata Cristiano.

            Luego de un gran trabajo político por parte de sus fundadores, el día 4 de septiembre de 1964, el candidato democratacristiano Eduardo Frei Montalva llega al poder, logrando la victoria en una de las más reñidas campañas de la historia del país, obtuvo el más alto porcentaje de sufragios recibidos por ningún jefe de estado en el siglo XX, alcanzando la Democracia Cristiana el 55,7% del electorado nacional, con el lema “Revolución en Libertad”.

            Posteriormente serían electos como jefes de estado los camaradas Patricio Aylwin Azócar y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, con gobiernos transformadores, tal y como fue el del camarada Eduardo Frei Montalva en su oportunidad con un fuerte énfasis en la cuestión social.

            A lo largo de su historia la Democracia Cristiana ha cumplido un rol fundamental en la consolidación de la democracia y en el respeto irrestricto de los derechos humanos, prueba de ello es el rol que cumplió durante la dictadura y posteriormente con la recuperación de la democracia, integrando la Concertación de Partidos por la Democracia.

            Pensamos que todavía la Democracia Cristiana se encuentra vigente, especialmente porque el modelo de sociedad consumista se ha despreocupado de la persona, lo que ha generado enormes desigualdades sociales, pensiones de miseria, una salud para quienes pueden pagarla y otra para los que no, lo mismo que la educación. A ello debemos agregar trabajadores con sueldos bajos que no les permite llevar una vida digna.

Esta realidad nos invita a movilizarnos como cristianos, a correr el cerco conformista que hoy predomina en nuestra sociedad, a que es posible entregar dignidad al trabajador; que es posible que nuestros adultos mayores puedan acceder a buenas pensiones después de una vida de sacrificios; que todos podamos acceder a una salud y educación de buena calidad, sin importar la condición social y económica.

A modo de recuerdo, los militantes de la antigua Falange Nacional, antecesora de la Democracia Cristiana, estaban convencidos que la revolución cristiana se sintetizaba en la frase: “El Hombre es Hermano del Hombre”, una frase que a nuestro juicio todavía se mantiene vigente, más todavía cuando el individualismo se ha ido apoderando de nuestras mentes y accionar.

Justo es rendir tributo también a insignes camaradas como Bernardo Leighton, Radomiro Tomic, Gabriel Valdés, Andrés Zaldívar, María Rozas, Manuel Bustos, Rodolfo Seguel, Mariano Ruiz Esquide, Carmen Frei, Eugenio Ortega, y tantos hombres y mujeres que hicieron de su vocación el servicio al prójimo, y especialmente al más desvalido.

Debo citar también a don Esteban, padre de nuestro camarada Radomiro Tomic, quien le repetía cuando niño que la “regla sacra” debía ser: “Ni Usted vale más que ningún otro niño, ni ningún otro niño vale más que Usted ¡Cuando sea hombre grande será muy importante que piense así y viva así!”, que a nuestro juicio refleja con claridad lo que debe inspirar el pensamiento y acción de todo democratacristiano.

 Nuestro gran camarada Eduardo Frei Montalva, nos dejó un legado extraordinario, a través de su vida y obra, y sólo quiero citar una frase que nos hace mucho sentido en la actualidad: “No es, pues, la libertad económica la que engendra la libertad humana y el verdadero desarrollo de la comunidad toda, sino que es la consecuencia de una visión del hombre, de su libertad intrínseca, la que genera el adecuado funcionamiento de todo el cuerpo social y de la economía, en correspondencia con los valores que ocupan un lugar esencial y prioritario.”

El llamado es a promover hombres libres en un mundo libre.

JOSÉ LUIS ALVAREZ TARTARI

PRESIDENTE

PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO

TALCA